miércoles, 10 de agosto de 2011

siempre he sido una niña con muchas manías, y a veces me cuesta aguantarlas a mi también, y yo también, por increíble que parezca, me agobio hasta conmigo misma...
pero una de las peores cosas que me ha llegado a identificar, ha sido que con todo me agobio muy rápido, y aunque muchas veces he encontrado el por qué de tal reacción y me ha parecido coherente, espero no tener que buscarlo esta vez...

viernes, 5 de agosto de 2011

Hacía tiempo que no te veía sonreír, y cuando 
hablas de él se te escapan las sonrisas


jueves, 4 de agosto de 2011

Con el tiempo comprendes que sólo quién es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.


No he elegido sentirme la chica más afortunada del universo simplemente porque existes, ni tampoco ser la envidia de muchas chicas que sueñan con encontrar a alguien como tú, vivir algo como esto. Tampoco elegí el día, ni el mes en el que apareciste. No elegí ni siquiera pensar en tí cada instante. Tampoco elegí tu risa, ni que me mires así, con esos ojos que me lo dan todo.


No he elegido que se me revuelva el estómago cada vez que hablan de ti, ni que cada suspiro que doy sea por y para tí. No he elegido tampoco los cabreos, los abrazos, ni los besos, ni desear besarte cada segundo de mi vida. No he elegido necesitar tus abrazos, ni echar de menos tus labios.. Pero también quiero que sepas algo, si pudiese haberlo elegido, te hubiese elegido a tí, que no te quepa la menor duda.

domingo, 31 de julio de 2011

Supongo que algo de bueno habrán tenido los 16 años restantes también a lo que en mi vida personal supone.
Y es que, si te paras a pensar en los momentos de tu vida, se te vendrán a la cabeza miles de momentos malos que en algún momento quisiste olvidar y que hoy por hoy, no te resulta ningún mal recordarlo, y al darte cuenta de que sólo te vienen esos momentos, querrás recordar buenos momentos y decirte a ti misma que no ha sido tan malo al fin y al cabo, y así es, vendrás tropecientos momentos más, en los que recordarás millones de sonrisa, miradas y llantos de alegría.
Supongo que si lo primero que se nos viene a la cabeza son los momentos que en algún día de tu vida te hicieron estar en cama un día o dos, o lo que fueran sin tener ganas de nada y oyendo como suena tu teléfono sin tener ninguna intención de contestar, es porque de alguna manera u otra te marcó, y como dicen, de errores se aprende, pero te digo una cosa, no creo que todo lo que hayamos hecho mal a lo largo de la vida hayan sido errores, porque cada situación que una persona ha tenido el placer de vivir en su vida, hace que su propio cuento sume hojas, y esto, que te quede claro, no es sólo un cuento de hadas, habrá días que no querrás levantarte de la cama, ni escuchar el sonido de ninguna voz conocido, habrá días que tendrás ganas de hacer la locura más grande que has hecho nunca, y reír como una posesa, habrá días que estarás desganada y que acabarás haciendo la subnormal y dando gracias por haberte levantado de la cama, habrá días en los que te levantarás sintiéndote especial y acabarás sintiéndote una mierda, y es que la vida es esto, la vida es reír, llorar, reír por no llorar, y llorar por reír, y no hay más.
Lo curioso de todo esto, es que a cada minuto tengo la sensación de: necesitar, echar de menos, anelar, sentir, no sé como exactamente definir con una palabra, quizás sean todas, no lo sé, pero quiero volver a juntar nuestros labios, como si fuera lo última o primera vez, sentir esa sensación al saber que es amor lo que tenemos, sonreir mientras nos besamos, como dos locos, morder tus labios..; debo de besarte cada minuto a tu lado, y.. si te paras a pensar: ¿Cuántos besos nos hemos podido dar? ¿Muchos verdad? Pero piensa que siempre es siempre y que nos quedan 985068058 más.
¿Sabes?, dicen que a veces odiamos lo diferente por el simple hecho de ser diferente.
Y que a veces odiamos por miedo a querer. Yo tengo miedo a muchas cosas..


pero no a quererte.

sábado, 30 de julio de 2011

jueves, 9 de junio de 2011

Y por fín, oficialmente mi primer año de bachiller acaba.
Que sí, que empieza el verano, y todo el mundo parece estar muy contento de poner fin a las clases, pero yo no. Y no, no es porque me haya quedado una, que ya ves tú, es tan sólo una de X asignaturas, es que me da miedo.
Cada año se conoce a gente nueva y se pierde a gente conocida, y pues sinceramente no se que es lo que en realidad prefiero.

Este año, he aprendido a sumar, restar, multiplicar y dividir logaritmos. He aprendido lo que pensaba Rosseau y Hobbes sobre el estado de naturaleza. Me he leido el famoso libro de Tirant Lo Blanc, por primera vez he aprendido de verdad como hacer una sintaxis en condiciones, he aprendido las difirentes teorías que hay respecto a la creación de la tierra, he aprendido a hacer la pasiva en inglés, he aprendido que en Londres, la vida tampoco es tan distinta que aquí, excepto por las calles sin papeleras y la prisa que siempre lleva todo el mundo, sin contar los breves horarios que tienen, he aprendido por fin, que so, significa así que en inglés, he aprendido lo que es un directo, un croche y un apple. Y he podido aprender mil cosas más, que como casi todo, acaba siendo olvidado hasta que llega el momento en el que tienes que recordarlo otra vez.

Pero sin poner empeño, sin necesidad de abrir un libro y estudiarlo de memoria, simplemente, levantándome todos los días por la mañana a las 7, he aprendido que las cosas nunca son permanentes, que cambian, que se modifican, y que no siempre nos gusta la evolución.

Creo, que con lo único que me quedo de este año, es con los buenos momentos que he pasado a tu lado, y el año que vienen, me quedaré con los buenos momentos siguientes, porque si hay algo de lo que estoy segura, es de que contigo, no voy a dejar que pase como con todo.

sábado, 30 de abril de 2011

Qué fácil parece a veces enamorarse, y todo eso de que ella puede llegar a ser ese único puto motivo de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción.

Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor, es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre.

Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que ella aparezca de golpe y te diga, venga, hazte un peta y me lo cuentas.
No sabes lo que es despertarse y que ella se retuerza y bostece, y luego te abrace y ya no sepas como deshacerte de todo el mundo.

Así que supondrás que yo soy el primero que entiende que pierdas la cabeza por sus piernas, y el sentido por sus palabras, y los huevos por un mínimo roce de mejilla.

Que yo también la veo, que cuando ella pasa por debajo del cielo, solo el tonto mira al cielo.

Que sé, como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior.

Que conozco su voz en formato susurro, y el formato gemido y en formato secreto.

Que me sé sus cicatrices y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría.

Que yo también he memorizado su número de teléfono, pero también el número de sus escalones.

Que no sólo conozco su última pesadilla, si no también, las mil anteriores, y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada porque tengo más deudas con su espalda de las que nadie tendrá jamás con la luna, ¡y mira que hay tontos enamorados en este mundo!

Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella, reunida a ese puto milagro que supone que exista.

Que la he visto formas un charco de arena, rompiendo todos los relojes que le puso el camino, y la he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana.
No me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo...

Que te entiendo, que yo escribo sobre lo mismo, que razones tenemos todos, pero yo, muchas más que vosotros.